sábado, 3 de septiembre de 2011

Geoglifos de cerro Campana serían únicos en el Perú



Las figuras antropomorfas y geométricas delineadas fueron construidas con tierra acumulada, arena y pequeñas piedras que forman un pequeño lomo convexo o relieve. 

Los geoglifos hallados en el cerro Campana, en la región La Libertad, serían “únicos” en el Perú por la técnica empleada en su construcción y por su preservación debido a factores biológicos, según estudios difundidos hoy por la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR). 

Un informe preliminar de la APAR señala que las figuras antropomorfas y geométricas delineadas fueron construidas con tierra acumulada, arena y pequeñas piedras que forman un pequeño lomo convexo o relieve, técnica denominada aditiva. 

Esta técnica se contrapone a la reductiva, registrada por la arqueología peruana en otras zonas del valle Moche y que consiste en el retiro de masa del suelo para exponer una superficie interior de otro color y generar la imagen por contraste (geoglifos de Santo Domingo). 

Según el documento, la conservación de los geoglifos del cerro Campana se debe a que fueron cubiertos de manera natural por achupallas o tillandsias, plantas que crecen en los desiertos, bosques y montañas de Centroamérica y Sudamérica. Estas los protegieron de los vientos y demás agentes meteorológicos. 

Área de conservación natural
El estudio de la APAR indica que los geoglifos antropomorfos han sido registrados en un radio de un kilómetro cuadrado sobre la pendiente de pequeñas colinas del cerro Campana, zona que las autoridades y especialistas buscan convertir en un área de conservación regional por su riqueza natural y arqueológica.

Los geoglifos forman pequeños grupos de dos, tres y hasta diez personajes encerrados en elipses y rectángulos. 

“Todas las figuras de este tipo son representaciones antropomorfas esquemáticas, es decir seminaturalistas, y en algunos casos parecen describir determinadas posiciones anatómicas o un relativo dinamismo”, detalla.

Adicionalmente a los geoglifos se ha podido identificar otros materiales arqueológicos en superficie, especialmente cerámica, los que, al parecer, se encuentran desagregados entre ellos. 

Valor científico
Para el presidente de APAR, Gori Echevarría López, el hallazgo de estos geoglifos tiene gran “valor científico” porque permitirá, a partir de su estudio, “comprender y entender el desarrollo cognitivo de los antiguos pobladores de los valles de Moche y Chicama”.

El especialista advirtió que los geoglifos están en inminente peligro de desaparecer por la ampliación de la industria avícola, la expansión agroindustrial de los monocultivos, la huaquería (saqueo de material arqueológico) y el uso del área para la circulación de vehículos. 

La zona está ubicada a 16 kilómetros de la ciudad de Trujillo y a cinco kilómetros de la línea de playa, entre los ríos Chicama y Moche. Forma parte del distrito trujillano de Huanchaco. 

(FUENTE: elcomercio.pe)

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