sábado, 25 de mayo de 2013

La maldición del Señor de Sipán


No es nada nuevo el mito de las maldiciones sobre los profanadores de tumbas. El caso más famoso sucedió en 1922 cuando en el Valle de los Reyes, en Tebas, un grupo de personas halló la tumba de Tutankhamen y una inquietante inscripción que decía: "La muerte golpeará con su bieldo a aquel que turbe el reposo del faraón"

Y ciertamente, las 17 personas (otros dicen que 22) que participaron en el hallazgo en breve tiempo encontraron la muerte en circunstancias bastante extrañas y misteriosas.

Algo similar ocurre con el caso de la momia peruana conocida como “El Señor de Sipán”, personaje importante de la cultura Moche al norte del Perú. Resulta que en 1987 unos huaqueros cavaron profundamente y hallaron la tumba de este hombre prominente. En un solo día se robaron todo lo que encontraron de valor a la vista de los pobladores del lugar.

Nunca imaginaron los profanadores del guerrero mochica, integrados por cuatro hermanos de apellido Bernal, un tal Villanueva, dos sujetos apodados "Poporo" y "Pipa" y tres más no identificados, que le sobrevendrían muertes y desgracias espantosas.

Por ejemplo, Mil Bernal, el mayor de los hermanos, murió de un balazo que debió caerle en las piernas cuando trataba de escapar frente a las cámaras de televisión. En su vivienda se rescataron algunas piezas valiosas. Unos pocos años después, otro de los hermanos Bernal cae bajo las ruedas de su propio tractor que le había costado 80 mil dólares y muere entre horribles estertores y gritos. Luego otro de los huaqueros, miembro de la FAP, tiene un accidente automovilístico y es dado de baja por conducir ebrio. El tercer Villanueva pierde todas sus riquezas por involucrarse en el tráfico de drogas. El cuarto Villanueva repentinamente empobrece y tiene que regresar a labrar la tierra como el más humilde de los campesinos.

El resto de los huaqueros han ido cayendo en desgracias. Ni uno solo se ha salvado.

Poco a poco se han ido rescatando las piezas usurpadas, la mayoría vendidas a codiciosos traficantes de obras arqueológicas.

Algún día todas las piezas funerarias de la tumba del Señor de Sipán regresarán a su lado, para admiración y regocijo de los muchos visitantes que hoy tiene su atractivo museo.

(FUENTE: cronicaviva.com.pe)

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